Nunca es tarde para pedir perdón. De hecho, cuando más sinceramente lo pide uno es cuando más tiempo ha pasado. Cuando te piden perdón de inmediato ni siquiera han tenido tiempo de arrepentirse del agravio. Cuando te piden perdón de inmediato, puedes preguntar la razón por la que te lo piden y la cara de tu supuestamente arrepentido interlocutor mostrará tal sorpresa que entreverás que en realidad no tiene ni idea de cuál es su culpa. Sin embargo, si en el momento de la ofensa calla, y se va, y reflexiona sobre ella, se dará cuenta de qué es lo que ha hecho mal, y sentirá lo que conocemos como remordimiento, y su conciencia le empezará a estorbar, de modo que tomará la determinación de pedir perdón para poder vivir con ello. Y cuando lo haga y le preguntes cuál es la razón por la que se disculpa, sabrá exactamente cuál es su parte de culpa en la cuestión. Y le perdonarás, y olvidarás.
M.L.G.G-A
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